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Universidad de Málaga (España)
16 al 18 de junio 2021

Como parte de las actividades de internacionalización y colaboración inter-institucional, tuve la posibilidad de participar como expositor con una comunicación oral en las XV Jornadas Internacionales de Seguridad, Emergencias y Catástrofes organizado por la Universidad de Málaga, CIFAL Málaga, United Nations for Trainnig and Research (UNITAR) y la Cátedra de Seguridad, Emergencias y Desastres de la Universidad de Málaga. 
Específicamente, participé con la ponencia titulada “Formación de respondedores de emergencias en Chile: lecciones aprendidas frente al control de desastres en personal militar y policial” en donde describo las diferentes instancias de entrenamiento y formación en la que he participado durante más de 12 años como psicólogo vinculado a respondedores de emergencias en Chile (Personal Policial y militar, voluntarios/as de Bomberos de Chile, Personal Sanitario, centros educativos, etc.).




Muchas gracias a todos/as!

Noticias UA: Dr. Eduardo Sandoval-Obando

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COLUMNA DE OPINIÓN
27 de Febrero 2020

Eduardo Sandoval Obando
Psicólogo; Magíster en Educación, Políticas y Gestión Educativas
Doctor en Ciencias Humanas
Postdoctorando (c) en Desarrollo Evolutivo
Académico e Investigador


La importancia, desarrollo y fortalecimiento de la Psicología de la Emergencia en Chile, cobra especial relevancia tras cumplirse una década de ocurrido el terremoto del 27F. Aquel día, siendo las 03:34 horas, y en 12 regiones se percibió el segundo mega-terremoto más fuerte de nuestra historia y uno de los diez más potentes en el mundo registrados mediante instrumentos (Contreras y Winckler, 2010). Tuvo una magnitud de 8.8 en la escala de Richter con epicentro en la región de Ñuble, pero con una intensidad máxima de IX en la escala de Mercalli, provocando daños de diversa magnitud y consideración a lo largo y ancho del territorio nacional.

Al respecto, las cifras oficiales estimaron que las consecuencias de este mega-terremoto y posterior tsunami afectaron a más del 75% de la población del país (CEPAL, 2010), es decir, cerca de 13 millones de habitantes experimentaron de manera directa o indirecta los efectos de este devastador evento. Además, se registraron un total de 521 víctimas fatales (Fritz et al., 2011).

Tras la presentación de este evento, se perdieron 15.000 puestos de trabajo (EERI, 2010), cerca del 3% de la población chilena cayó bajo la línea de pobreza (Larrañaga y Herrera, 2010), 500.000 viviendas quedaron con daños severos (HCDCh, 2011) y más de 200.000 familias perdieron sus hogares (MINVU, 2010).

Este tipo de experiencias nos debiese permitir avanzar en una mayor toma de conciencia, reflexión y generación de lecciones aprendidas sobre la forma en que nuestro país puede responder eficazmente a este tipo de mega-desastres. Sin duda alguna, se han suscitado cambios importantes en organismos clave de respuesta (Onemi, Minsal, Minvu, MOP,
Fuerzas Armadas y de Orden, Bomberos, etc.), pero todas estas acciones y aprendizajes no tienen un impacto real, si no se consideran los saberes locales y la participación activa y sistemática de las personas y sus comunidades de origen. Más aún, pareciera ser que dichos esfuerzos son aún insuficientes para la construcción de una política pública integral, actualizada y flexible en materia de gestión del riesgo de desastres en Chile (tomando como referencia las directrices del Marco de Sendai o los ODS) en el contexto de la emergencia climática por la que atraviesa el mundo.

 

Consciente de lo anterior, tras el 27F se destaca la Psicología como una disciplina de enorme valor para la comprensión de estos fenómenos y para la protección de la salud mental antes, durante y tras la presentación de estos eventos. La experiencia acumulada a lo largo de los años en diversas instancias de formación y capacitación en psicología de la emergencia, educación en salud mental y actualización de protocolos de desactivación para
intervinientes en los que he participado durante los últimos años como Interventor clínico y relator para organismos públicos y privados, me han permitido transferir herramientas específicas que contribuyan a la construcción y promoción de una cultura de la prevención en la sociedad (Sandoval, 2016), y particularmente, la de promover la salud mental positiva en los equipos de intervinientes que se despliegan en ambientes altamente estresantes y caóticos.

Como resultado de estas acciones y de acuerdo a lo sistematizado por Sandoval (2019), es posible señalar algunos ejes prioritarios de acción que serían susceptibles de incorporar o profundizar, en la comprensión y abordaje integral de estas problemáticas, tales como:

  • Emergencias y desastres socio-naturales como fenómenos complejos: Se observa la necesidad de educar y sensibilizar a los intervinientes (equipos de salud, apoyo psicosocial, personal adscrito a las Fuerzas Armadas y de Orden) en la noción de que estos eventos tienen un impacto al corto, mediano y largo plazo en la vida de las personas y comunidades afectadas. Por ello, se sugiere una correcta valoración, interpretación y sistematización de los factores psicosociales, políticos, culturales y relacionales que condicionan la capacidad de respuesta de los afectados. Estos aspectos son clave en la fase de reconstrucción y rehabilitación, en donde adquiere importancia el apoyo social y las redes comunitarias para resignificar el impacto de una catástrofe en la población (particularmente, cuando existen pérdidas de vidas humanas).
  • Incorporación de profesionales expertos en salud mental dentro de los equipos de intervinientes frente a situaciones de emergencia o desastres: Desde luego que nuestro país ha ido dando pasos importantes en mejorar su capacidad de respuesta frente a estos eventos. Sin embargo, resulta prioritario que se trabaje sistemática y transversalmente en la incorporación de psicólogos y psicólogas con formación en emergencias y manejo del trauma psíquico, dentro de los equipos socio-sanitarios (SAMU, Unidades de Salud Mental que colaboren activamente con FF.AA y de Orden por ejemplo), para el soporte, recuperación y rehabilitación de la población afectada por una catástrofe.
  • Hacia una cultura de la Prevención: Intervenir oportuna y correctamente frente a las emergencias y desastres socio-naturales que puedan presentarse en Chile no es una responsabilidad única de los equipos de primera respuesta o Fuerzas Armadas y de Orden. Al respecto, se cree necesario continuar promoviendo una institucionalidad moderna y proactiva que trabaje decididamente en la generación de políticas de prevención que eviten o reduzcan al máximo las pérdidas humanas, mitigando en parte, el daño de los afectados (Chan et al., 2009).
  • Respeto y valoración por el saber local: Uno de los puntos más valiosos detectados en zonas de catástrofes, radica en que los intervinientes sean capaces de valorar el conocimiento popular de las comunidades, haciéndolos partícipes de los planes de prevención y protección ante desastres socio-naturales. De esta manera, es posible articular políticas de gestión del riesgo de desastres con un enfoque participativo, intersectorial y coherente con las necesidades verdaderamente situadas en el territorio.

Finalmente, el desafío país debiese apuntar a la articulación de las políticas públicas (salud, justicia, educación, vivienda, seguridad, cultura, etc.) en materia de Gestión del riesgo de desastres, permitiéndonos avanzar decididamente en la promoción de comunidades resilientes, es decir, grupos humanos informados y sensibilizados respecto a los riesgos y vulnerabilidades presentes en el territorio, capaces de convivir armónica y responsablemente con el medioambiente, lo que les permite superar eficazmente los cambios y las crisis vividas, a través de prácticas efectivas de liderazgo, cohesión y justicia social, eficacia colectiva, respeto y apego al lugar, disminución de las desigualdades, junto con dimensiones físicas como la infraestructura, los servicios y la protección (Leykin, Lahad, Cohen, Goldberg y Aharonson-Daniel, 2013).

Para citar:

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Seminario Calidad de Vida: Una Mirada Multidisciplinaria en torno al COP25

Universidad Autónoma de Chile
Centro de Investigación Multidisciplinaria de La Araucanía (CIMA)
Temuco – Chile

13 de Noviembre 2019




Como parte de mi vinculación como Investigador adscrito al Centro de Investigación Multidisciplinaria de La Araucanía (CIMA) tuve la posibilidad de participar como ponente en el Seminario “Calidad de Vida: Una Mirada Multidisciplinaria en torno al COP25” con la ponencia titulada “Cambio Climático y Resiliencia ante Desastres Socio-Naturales: Un Desafío Complejo” en el que realicé una caracterización y sistematización de aquellos factores y características de vulnerabilidad presenta nuestro país,  ante el cambio climático definidas por Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático: áreas de borde costero de baja altura; zonas áridas y semiáridas, con cobertura forestal y expuestas al deterioro forestal; zonas insulares pequeñas; propensión a los desastres naturales; zonas propensas a la sequía y la desertificación; zonas urbanas con problemas de contaminación atmosférica, y zonas de ecosistemas frágiles y montañosos como las cordilleras de la Costa y de los Andes. De igual manera, pude describir las consecuencias que dichos cambios provocarían sobre la salud física y mental de los habitantes del planeta, promoviendo el desafío de avanzar en la construcción de comunidades resilientes en Chile, desde la perspectiva del Marco de Sendai, el Acuerdo de Paris, las metas comprometidas en la COP25  y  la Gestión del Riesgo de Desastres.

En este seminario, también participó la catedrática Dra. Carmen Galán (adscrita al Departamento de Botánica, Ecología y Fisiología Vegetal) en donde desarrolló una interesante sistematización de las investigaciones desarrolladas en la Unión europea sobre Aerobiología y la transformación de los procesos de polinización de las plantas como consecuencia del cambio climático.

Finalmente, cerró el seminario la Dra. María Inés Carmona (Facultad de Ciencias de la Salud) en donde realizó una interesante sistematización sobre Cáncer y cambio Climático. En el evento participaron estudiantes de pre y postgrado, académicos, investigadores, el Seremi del Medio Ambiente de La Araucanía,  representantes de gobierno local y público interesado en las temáticas abordadas. 




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Como investigador y representante de la Sociedad Chilena de Psicología en Emergencia y Desastres (SOCHPED), el Dr. Eduardo Sandoval Obando participé en el Latin American Earthquake Impact Mitigation Summit realizado el pasado 25 y 26 de Junio en Santiago de Chile.

El evento congregó a representantes de más de 16 países latinoamericanos, además de diferentes integrantes de organismos públicos (MINVU, Municipios, ONEMI) y privados, académicos, ONGs y actores relevantes en la gestión de riesgo de desastres en Latinoamérica.

En esta oportunidad, el evento se realizó en Chile a propósito de las diferentes amenazas y lecciones aprendidas por el país en el abordaje y comprensión de los desastres socio-naturales. Además, nuestro país tiene uno de los códigos de construcción antisísmicos más rigurosos de América Latina, y alberga los centros líderes en ingeniería estructural. En el continente, es uno de los países mejor preparados en materia de mitigación de impactos sísmicos e infraestructura antisísmica. Se estima que Chile asigna un promedio anual del 1.2% del Producto Interno Bruto (PIB) para mitigar los efectos de las catástrofes naturales, convirtiéndose en uno de los países de la OCDE que invierte la mayor parte de los recursos para sopesar los daños causados por desastres naturales y mitigarlos según el informe de la “Comisión para la Resiliencia contra Desastres de Origen Natural”.

Mi participación  en este evento, tiene relación con la experiencia profesional y académica acumulada en torno a la gestión del riesgo de desastres, en donde me he desempeñado como interventor clínico en la APS, para personal adscrito a Fuerzas Armadas y de Orden. En dicho contexto, he participado activamente en procesos de formación, capacitación y preparación de equipo de intervinientes para su despliegue en situaciones críticas vividas en el país (tales como la erupción del volcán Villarrica y Calbuco; los incendios forestales en la zona sur, la intervención en crisis para personal policial desplegado en conflicto étnico presente en la Región de Los Ríos, orientación a equipos de salud en la intervención psicosocial ante emergencias, etc.).

Finalmente, el evento me permitió ampliar las redes colaborativas y de investigación a nivel nacional e internacional en lo relacionado a la Gestión del Riesgo de Desastres en América Latina, pensando en los diversos desafíos que las universidades y las sociedades científicas tienen para apoyar los procesos de preparación y prevención (primera respuesta) de la sociedad civil para responder oportunamente a los futuros eventos que el país enfrente.


Link: Noticias Universidad Autónoma de Chile

Link:
 Noticias SOCHPED

Cobertura en Redes Sociales:
 ONG Radio Emergencia

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