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Septiembre 2016
La Antigua Guatemala – Guatemala

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Como parte de las actividades ligadas al desarrollo de la Investigación Doctoral y difusión de la ciencia en Iberoamérica, tuve la oportunidad de participar en el X Congreso Iberoamericano de Psicología y III Congreso Nacional “Psicología Iberoamericana: Realidades y Transformaciones”, organizado por la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Psicología (FIAP) y el Colegio de Psicólogos de Guatemala.
Dr. (C) Eduardo Sandoval Obando en Evento Inaugural del Congreso

En lo específico, mi trabajo se tituló
Aportes del Psicólogo Educativo en el Abordaje de Contextos Vulnerados: Una Mirada desde las Experiencias de Aprendizaje Mediado”, el que fue presentado dentro del Simposio “Trabajo Psicológico con Población Vulnerable”.


Equipo Organizador del Simposio: Flores Osorio, Jorge Mario 1; Pelcastre, Blanca Estela 2; Contreras, Carlos Eduardo 3; Sandoval, Eduardo 4; Bravo, Omar5; Pulido, Lorena1; Solorio, Raúl 1
1 – Universidad de Tijuana. 2 – Instituto Nacional de Salud Pública. 3 – CESMAG. 4 – Universidad Austral de chile. 5 – ICESI.
Abstract:
El simposio constituye un espacio de encuentro e intercambio de experiencias de intervención con población vulnerable en tres países latinoamericanos, Chile, Colombia y México, en dicho espacio los participantes analizan los desafíos y las tensiones que la intervención tiene en contextos de vulnerabilidad social. Blanca Pelcastre inicia el recorrido analizando la noción de vulnerabilidad social en el campo de la salud pública, hace énfasis en el carácter social de la noción de vulnerabilidad y la refiere como una expresión diferente a la categoría de desigualdad que ella plantea como descriptiva. Carlos Contreras, además de hacer una descripción de la noción de vulnerabilidad, presenta los resultados de investigación en el campo de la neurociencia cognitiva cultural enfatizando el impacto que los contextos de vulnerabilidad tienen en el desarrollo cerebral, sostiene en su presentación que las experiencias traumáticas afectan el desarrollo físico y cognitivo de los infantes. Eduardo Sandoval aborda las tensiones y contradicciones que enfrenta la adolescencia vinculados a episodios de infracción legal, en su inmersión en los procesos de escolarización que promueven la homogeneización de los aprendizajes, lo que, según su postura, aumenta las desigualdades sociales, además, se pregunta en torno al papel de la pedagogía como perspectiva de transformación. Omar Bravo presenta el trabajo que realiza en centros de detención, bajo el principio de su constitución como sectores vulnerables, tanto dentro como fuera del Centro, muestra las experiencias de producción y organización de los internos. Lorena Pulido y Raúl Solorio presentan resultados parciales del trabajo que realizan con migrantes mixtecos y purépechas, asentados en la ciudad de Tijuana, población que históricamente en México vive en condición de vulnerabilidad social, situación que se agrava en su trayecto hacia el norte de México y durante su proceso de inmersión a los espacios laborales que en esencia no modifican su condición de vulnerabilidad social. Palabras clave: vulnerabilidad, desafíos, desigualdad, intervención, neurociencia.  

Académicos que lideraron el Simposio




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Cuadernos de Pedagogía, Sección Opinión, 
Editorial Wolters Kluwer
ISBN-ISSN: 2386-6322 

Eduardo Sandoval Obando*

La escuela debe abrirse a nuevas prácticas y estrategias pedagógicas, que sean capaces de minimizar el impacto de la hegemonía escolar actual y respetar la diversidad de su alumnado.

Desde que la escuela responde a una lógica centrada en los resultados (expresados en cifras insensibles y desprovistas de toda condición humana), los estándares de aprendizaje y las competencias “convenientes” al modelo económico, el fracaso escolar se ha convertido en una categoría dicotómica que ha servido para clasificar el desempeño y el trabajo escolar de los estudiantes. Y, de acuerdo a ello, se orientan las estrategias pedagógicas en miras a la obtención de indicadores cuantitativos de aprendizaje (Rizvi y Lingard, 2013, p. 197), que sean coherentes con la eficacia y la competitividad exigidas en estos tiempos.
En este sentido, y de acuerdo con Perrenoud (1990, p. 15): “Las clasificaciones escolares no son sino la prefiguración de jerarquías vigentes en la sociedad global, en virtud de modelos de excelencia que reciben una valoración suficiente como para valorar un espacio en el currículo”. De ahí que a los estudiantes se les compara permanentemente unos a otros (independiente de sus condiciones de origen social, cultural, político, económico, etc.), para instaurar y promover aprendizajes individualistas y carentes de sentido, olvidando el proceso y la colaboración. Al mismo tiempo, los profesores actúan como protectores de la normaescolar que define el éxito o el fracaso del alumnado, dado que se ve movido (implícita o explícitamente) a emitir juicios de valor pedagógico acerca del trabajoescolar que ejecutan sus estudiantes, cimentando las jerarquías escolares que homogeneizan el aprendizaje de los estudiantes (particularmente, de aquellos que corren con desventaja, al provenir de contextos vulnerados), precipitando la reproducción de las desigualdades sociales.
Ante esta triste realidad, aquellos niños y jóvenes que presentan mayor dificultad para adaptarse a las normas de evaluación y certificación del aprendizaje (por bajo desempeño, conductas rebeldes, desinterés, etc.) vivencian tempranamente el rechazo hacia todo aquel representante de la escuela, puesto que cotidianamente vivencian procesos de marginación, exclusión y estigmatización (con rótulos y etiquetas diversas, tales como: desordenado, fracasado, repetidor, etc.), en una sociedad que potencia modos de relación fundamentados en las normas de excelencia de la escuela.
Pero ¿qué hacer ante una escuela certificadora de aprendizajes?, ¿qué hace falta para revertir esta lógica? Al respecto, creemos que la escuela debe abrirse a nuevas prácticas y estrategias pedagógicas (la pedagogía crítica y las experiencias de aprendizaje mediado, por ejemplo), que sean capaces de minimizar el impacto de la hegemonía escolar actual, respetando la diversidad de su alumnado, así como la importancia de pedagogos críticos y transformadores de su realidad, que posibiliten el diagnóstico y la valoración positiva de los intereses y habilidades de sus estudiantes, brindando experiencias de éxito escolar que fortalezcan su autoestima y confianza, en el convencimiento de que cada ser humano está suficientemente capacitado para tener éxito, desde una práctica pedagógica crítica, democrática y emancipadora.

Visite Cuadernos de Pedagogía: Trabajo Completo

Para saber más
Perrenoud, Philippe (1990). La construcción del éxito y del fracaso escolar. Madrid: Morata.
Rizvi, Fazal; Lingard, Bob (2013). Políticas educativas en un mundo globalizado. Madrid: Morata.
Nota: Reflexiones generadas a partir del trabajo de tesis realizado por el autor como parte de su formación en el doctorado en Ciencias Humanas, Universidad Austral de Chile. Trabajo que se encuentra vinculado a la estancia doctoral que realiza en la Facultad de Ciencias de la Educación, Universidade da Coruña, España. Actividades financiadas por CONICYT – Programa de Capital Humano Avanzado, Beca de Doctorado Nacional 2013.
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Trabajo Comunitario y de Apoyo Sociomédico en Neltume – XIV Región de Los Ríos
“Septiembre Amigo” – Ejército de Chile
Septiembre 2016
 
Puesto de Atención Médica Especializada (PAME)
Luego de tres intensas jornadas, el Comandante en Jefe del Ejército, General Humberto Oviedo A., puso fin al operativo social, cultural y médico sanitario, efectuado en Neltume, localidad cordillerana de aproximadamente 2.000 habitantes, en el marco del Plan Septiembre Amigo, que se llevó a cabo, de manera simultánea, en 16 localidades del país.
 
 
En la ceremonia de término del Plan Septiembre Amigo en Neltume, el CJ de la III DIVMÑA se refirió a los servicios prestados en este operativo, que se tradujeron en 82 atenciones médicas, 110 oftalmológicas, 24 de odontopediatría, 28 de kinesiología, 60 de podología, 41 ecografías, 15 de Psicología, 180 vacunaciones antirrábicas, 103 desparasitaciones, 30 herrajes, charlas de psicología de la emergencia y RCP con bomberos de Neltume, Coshuenco y Liquiñe, y de seguridad laboral e higiene, además de sanitización, desratización, desmalezamiento, trabajos de carpintería, pintura, electricidad y gasfitería.
 
En lo personal, se pudo consolidar un trabajo armónico y efectivo por parte de la Sección de Sanidad del Batallón de Tecomunicaciones Divisionario N° 4 “Membrillar” conformada exclusivamente por reservistas (profesionales de diversas especialidades, tales como: Psicología, Medicina, Odontología, Kinesiología, Podología, TENS, etc.), quienes demostraron una vez más, una alta vocación de servicio público, compromiso con la ciudadanía y alta proactividad en el desarrollo de sus disciplinas profesionales.
 
Gran trabajo y entrega, Felicitaciones a tod@s!
 

Atención Psicológica a la Comunidad
Seminario de Intervención en Crisis, Psicología de la Emergencia y Manejo de Trauma dictado por los Alféreces (Rsva.) Eduardo Sandoval y Luis Concha en colaboración con el TENS Alfonso Cariaga.
Sección de Sanidad del BTD N° 4 “Membrillar” junto al CJE General Humberto Oviedo A.
 
Sección de Sanidad del BTD N° 4 “Membrillar”
(Créditos de la Fotografía y Difusión Actividad: Alférez Rsva, Patricio Álvarez Navarro)



 
 
Difusión en Prensa Local: Red Panguipulli
 

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Columna de Opinión – Sur Actual
19 de Agosto 2016 
Sur Actual
Por Eduardo Sandoval Obando*
En tiempos de incertidumbre, inestabilidad socioeconómica y cuestionamientos transversales al sistema político imperante en nuestro país que ha instalado, o quizás perpetuado, un modelo económico que consolida las desigualdades sociales, resulta necesario y conveniente construir una mirada optimista y propositiva acerca de nuestras posibilidades de desarrollo cognitivo y emocional, particularmente en momentos en que sonreír, compartir con la familia, pensar positivo o disfrutar de algún pasatiempo (correr, andar en bicicleta, escribir, disfrutar de una cena, viajar, etc.), se convierte en una tarea titánica o una misión imposible, influido por las condiciones climáticas, los días grises, el exceso de trabajo y/o las presiones ambientales en las que paradójicamente nos comprometemos.
Por ello, nos acercamos a los planteamientos teóricos que se han construido desde la Psicología Positiva, asumido como un enfoque emergente de la psicología, que se aboca a la comprensión y profundización de todos aquellos aspectos que nos explicitan los aspectos valiosos y enriquecedores que nos entrega la vida. Dicho de otro modo, es el análisis de lo que va bien en la vida, desde el nacimiento hasta la muerte (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000). Dicho enfoque estudia la experiencia óptima, es decir, a las personas siendo y dando lo mejor de sí mismas en tiempos y espacios diversos, independientemente de las condiciones ambientales en las que se encuentren. De tal modo, las investigaciones realizadas, aportan una comprensión científica más completa y equilibrada de la experiencia humana, y al mismo tiempo, transmiten lecciones valiosas acerca de cómo construir una vida feliz, saludable, productiva y significativa (Park y Peterson, 2009).
En complemento con lo anterior, la Psicología Positiva proporciona un marco relacional integral para describir y entender en qué consiste una buena vida, explorando las experiencias subjetivas positivas (felicidad por ejemplo), los rasgos de personalidad que contribuyen al bienestar general (resiliencia, talentos, intereses, sabiduría, esperanza, etc.), la importancia de las relaciones interpersonales cercanas y afectivas (lazos de amistad, satisfacción marital, sensación de apoyo social, uso del tiempo libre, etc.) y cómo se construyen las organizaciones positivas (familias, escuelas, empresas, comunidades, etc.).
Lo cierto es que esta perspectiva teórica en ningún caso niega el dolor y el sufrimiento, tampoco compite con la psicología tradicional, sino que más bien, se esfuerza por analizar y comprender los factores personales, familiares, comunitarios y/o políticos que posibilitan la superación de las crisis en las personas, ayudándolos a fortalecer sus potencialidades y talentos, alcanzando un nivel de funcionamiento más eficaz ante las adversidades, asumiendo que la felicidad es una decisión personal y que la vida vale la pena vivirla.
Resultado de imagen
Chile junto con Corea del Sur, son las dos naciones en que la tasa de suicidio de niños y adolescentes aumenta cada año en vez de disminuir.
Ahora bien, los invitamos a observar con detenimiento su entorno cercano (familia, lugar de trabajo, ciudad en la que se encuentra, etc.)… ¿Cuántas personas de su entorno disfrutan lo que hacen? ¿Somos una sociedad que promueve el bienestar general de las personas (considerando la cantidad de horas que trabajamos por ejemplo)? Al recorrer las calles, ¿cuántas personas logra ver sonriendo o disfrutando de la posibilidad de caminar, mirar, escuchar u oír? ¿Cuántas veces no ha visto y/o escuchado a personas que sólo recurren a la fe, cuando tienen algún problema o dificultad? ¿Qué tan solidarios somos (más allá de ocuparnos del otro, en situaciones de catástrofe, apoyar a la Teletón, fomentar la donación de órganos ante casos emblemáticos, etc.)? ¿Cuántas veces hemos sido testigos de los cuestionamientos (implícitos o explícitos) que se emiten en torno al éxito de otras personas (porque quizás es parte de nuestra idiosincrasia, el ser “chaqueter@)? ¿Cuántas horas pasamos pensando y planificando el futuro, olvidándonos de vivir y disfrutar el presente? ¿Cómo cultivamos la felicidad en nuestros niños, niñas y adolescentes que se encuentran escolarizados? ¿Qué tan felices somos los Chilenos?[1]
Paradógicamente, la realidad de nuestro país es abrumadora, en términos de salud mental. Por ejemplo, la OMS señala que un 17,2 % de las personas en Chile sufre de depresión, lo que ubica al país por encima de los niveles mundiales de esta enfermedad. Asimismo, este organismo recomienda destinar un 5 % de los recursos en salud a esta área, pero contradictoriamente, la realidad nacional indica que solo se destina un 2,5 %. A este panorama, se suma que Chile junto con Corea del Sur, son las dos naciones en que la tasa de suicidio de niños y adolescentes aumenta cada año en vez de disminuir; el 35 % de los mayores de 15 años han sufrido un problema psiquiátrico, donde existen altas tasas de automedicación y en que las problemáticas de salud mental están relacionadas con el 26 % de las licencias médicas emitidas durante el último año.
Finalmente, estas reflexiones son una invitación a recuperar nuestra capacidad de disfrutar de las bondades que nos entrega la vida, de fijarse metas y perseguir nuestros sueños, de luchar por nuestra felicidad en los diferentes espacios en los que nos insertamos y de abogar por la construcción de espacios educativos capaces de identificar y potenciar transversalmente los talentos y habilidades de las personas (independientemente de sus contextos de origen), que contribuyan a una vida plena y saludable. Esta vida es una sola y ¡vale la pena vivirla!

[1] De acuerdo al Informe Mundial de la Felicidad 2016, desarrollado por un panel de expertos de la ONU, en los que se investigó la realidad de 156 países, encontramos a nivel latinoamericano que Brasil aparece en el lugar 17, México en el (21), Chile (24), Panamá (25) y Argentina en el 26 respectivamente. Para mayor información, puede acceder a: http://worldhappiness.report/Eduardo Sandoval Obando
Psicólogo. Postítulo en Sexualidad y Afectividad (U. de Chile). Diplomado en Docencia Universitaria. Diplomado en Salud Familiar (U. de Chile). Magíster en Educación, Mención Políticas y Gestión Educativas. Doctor © en Ciencias Humanas, UACH. Interventor Clínico en Salud Mental – Atención Primaria.
Correspondencia a: eduardo.sandoval@correo.udc.es
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Columna de Opinión – Sur Actual
12 de Julio 2016 
Sur Actual
Por Eduardo Sandoval Obando*

Desde hace algún tiempo, las reflexiones y tensiones pedagógicas que emergen desde el sistema de educación superior instalado en Chile dan cuenta de una realidad preocupante y paradójicamente orientada por las reglas y/o necesidades de un sistema económico que promueve implícita o explícitamente las desigualdades sociales que muchas veces cuestionamos como sociedad. En este contexto, observamos el explosivo aumento de la “oferta” existente en la educación superior, lo que se traduce en que la mayoría de las regiones de nuestro país ha aumentado la matrícula gradualmente desde el 2005 a la fecha. Es así como en la región de Los Ríos pasamos desde una matrícula de 11.256 estudiantes a 22.139 en el presente año[1].
Es preciso indicar que este aumento se vio impulsado por la creación del Crédito con Aval del Estado (CAE), como “beneficio” que impulsaría el acceso a la educación superior del alumnado con problemas de financiamiento. Sin embargo, este crédito se ha transformado en un verdadero dolor de cabeza para muchos estudiantes y jóvenes profesionales, que se han tenido que endeudar sistemáticamente para cubrir los intereses provocados por este “crédito”. Según estimaciones del Banco Mundial[2], los jóvenes que tuvieron la opción de estudiar gracias a este crédito adquirirán una deuda casi 180% mayor de lo que será su ingreso anual cuando se titulen y se incorporen al mercado del trabajo.
Más aún, las cifras indican que el porcentaje de sueldo que deberán destinar los estudiantes, una vez convertidos en profesionales, para cubrir la deuda provocada por el CAE, bordea entre el 15% a 18% de su ingreso mensual, viéndose mayormente afectados aquellos jóvenes profesionales que se desempeñan en las carreras de pregrado peor pagadas de Chile, tales como: técnico en párvulos, psicopedagogía, pedagogía (en artes, educación básica, educación física, diferencial, etc.), periodismo, psicología, diseño gráfico, etc. Pero ¿Cuál es la pertinencia, sustentabilidad y/o calidad formativa que entregan estos programas? ¿Los procesos de acreditación en la educación superior chilena son capaces de evaluar técnica y objetivamente este explosivo aumento de Programas?
Al respecto, creemos que la calidad educativa sigue siendo un tema pendiente en nuestro país. Por ello, nos referiremos al desempeño de Chile en la Evaluación Internacional de las Competencias de Adultos[3] (PIAAC), instrumento liderado y organizado por la OCDE, el que da cuenta de las falencias y desigualdades que continúan minando el destino educativo de nuestro país. Los datos muestran que el 67% de las personas adultas presentan bajo desempeño en comprensión lectora y/o razonamiento matemático, mientras que un 48% muestra bajo desempeño en ambas competencias.
Es decir, prácticamente la mitad de los chilenos entre 16 y 65 años sólo puede completar tareas básicas como lectura de textos breves y sencillos y procesos matemáticos básicos como, por ejemplo, contar dinero. Estos resultados son bajos respecto del promedio de la OCDE. De modo que sólo el 5% tiene comprensión lectora y aritmética adecuada para el ejercicio de su profesión.
Tales hallazgos hacen esperable que muchos de nuestros estudiantes tengan dificultad significativa en la compresión y uso de múltiples fuentes bibliográficas (usar un libro, empleando su índice temático o por autores; acceder a revistas científicas; analizar y comprender información, etc.), falencias significativas en la redacción y escritura de textos científicos, uso inadecuado del tiempo libre, hábitos, técnicas y estrategias de estudio deficientes, bajo sentido de responsabilización frente a su proceso educativo (pasividad intelectual y escasa curiosidad epistemológica), afirmando que sólo por el hecho de pagar una colegiatura pueden ser merecedores de un “cartón profesional” que los habilite para el ejercicio de una determinada profesión u ocupación, etc.
Tal contexto se ve potenciado por reglamentos académicos que muchas veces nivelan hacia abajo, fomentando la ley del mínimo esfuerzo con tal de contar con una matrícula estable de estudiantes. Por supuesto que las causas de esta realidad son diversas y complejas, pero no podemos dudar que este sistema ha favorecido la proliferación abusiva de programas (muchos de ellos, de dudosa calidad) y el egreso de muchos profesionales que no logran adquirir las competencias mínimas requeridas, para desarrollar una tarea, actividad u oficio con un alto nivel de logro y satisfacción.
Finalmente y a modo de reflexión ¿Este es el Chile que queremos construir? ¿Estamos interesados o no, en proponer estándares mínimos de funcionamiento, entre las Universidades, que garanticen la calidad y pertinencia de los programas de formación que se imparten? ¿Cuál es la formación ética y/o valórica que están recibiendo nuestros estudiantes en la actualidad? si observamos a diario ejemplos impunes de corrupción, malversación de fondos públicos, financiamiento irregular de las campañas políticas, uso abusivo del “pituto” en los cargos públicos, tráfico de influencias, pensiones de jubilación vergonzosas para miles de trabajadores que lo dieron todo por Chile, en contraste con los millonarios sueldos de los políticos chilenos, etc.)?
A nuestro juicio, creemos en la educación pública, gratuita y de calidad… pero este sueño sólo será posible, en la medida que se implementen reformas estructurales y profundas al sistema (político, educativo, económico, social, cultural), que avancen decididamente en la construcción de una democracia activa, crítica y propositiva de sus ciudadanos y de quienes elegimos para que nos representen en los poderes del Estado.
Eduardo Sandoval Obando
Psicólogo. Postítulo en Sexualidad y Afectividad (U. de Chile). Diplomado en Docencia Universitaria. Diplomado en Salud Familiar (U. de Chile). Magíster en Educación, Mención Políticas y Gestión Educativas. Doctor © en Ciencias Humanas, UACH. Interventor Clínico en Salud Mental – Atención Primaria.
Correspondencia a: eduardo.sandoval@correo.udc.es
[1] Para ahondar en esta materia, puede acceder y visitar el Sitio Web del Consejo Nacional de Educación, en la sección Estadísticas de Educación Superior: http://www.cned.cl/public/secciones/SeccionIndicesPostulantes/Indices_Sistema.aspx  
[2] Desde su concepción en 1944, el Banco Mundial ha pasado de ser una entidad única a un grupo de cinco instituciones de desarrollo estrechamente relacionadas. Su misión evolucionó desde el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) como facilitador de la reconstrucción y el desarrollo de posguerra al mandato actual de aliviar la pobreza en el mundo, coordinándose muy de cerca con su afiliado, la Asociación Internacional de Fomento, y otros miembros del Grupo del Banco Mundial: la Corporación Financiera International (i) (IFC, por sus siglas en inglés), el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (i) (MIGA, por sus siglas en inglés) y el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (i) (CIADI). Para Mayor Información, acceder a: http://www.bancomundial.org/
[3] La Evaluación de competencias de adultos evalúa las competencias cognitivas de los adultos en tres dominios fundamentales. Se considera que estas competencias clave y esenciales proporcionan una base para el desarrollo de competencias y destrezas cognitivas de mayor complejidad y que son prerrequisitos para entender y acceder a ciertos campos de conocimiento. Además, estas competencias son necesarias en un amplio rango de contextos, que abarcan desde el campo educativo hasta la vida diaria. Las competencias evaluadas son: Comprensión lectoraComponentes de lecturaCapacidad de cálculoCapacidad para resolver problemas en contextos informatizados. Mayor Información:http://www.oecd.org/skills/evaluaciones-de-competencias/elementosprincipalesdelaevaluacionpiaac.htm
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