El Informador Digital
IX Región de La Araucanía
02 de Julio 2020

En el contexto de la pandemia provocada por el COVID-19 en Chile, el Dr. Eduardo Sandoval Obando (académico de la Escuela de Psicología e Investigador asociado al Instituto de Estudios Sociales y Humanísticos de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades) desarrolló el pasado 23 de junio 2020 una capacitación a los y las profesionales de la salud mental que forman parte del reciente proyecto TUREDPSICOLÓGICA, quienes centrarán sus esfuerzos en brindar atención de salud mental al personal sanitario de las diferentes unidades y servicios del país.
La actividad fue coordinada a través de la ONG Psicólogos Voluntarios de Chile y la colaboración activa que desarrolla el Dr. Sandoval como miembro de la Sociedad Chilena de Psicología en Emergencia y Desastres (SOCHPED).
Tu Red Psicológica es un programa de acompañamiento psicológico breve, que está dirigido al personal de salud de hospitales públicos del país, tales como: médicos-as, enfermeros-as, técnicos-as profesionales, auxiliares, administrativos-as y personal de seguridad. Quienes podrán acceder de forma gratuita a sesiones de orientación y apoyo psicológico a través la plataforma online del programa.
El programa puede tener una duración de 1 a 4 sesiones, dependiendo de los requerimientos del/la usuario-a. Es totalmente confidencial y lo brindan psicólogos voluntarios.
El proyecto cuenta con un Consejo Asesor, compuesto por investigadores, académicos y profesionales de la red de carreras de Psicología del Consorcio de Universidades del Estado CUE, entre ellas: Universidad Arturo Prat, Universidad de Tarapacá, Universidad de La Frontera y Universidad del Bío-Bío, además de la colaboración de la ONG Psicólogos Voluntarios de Chile.
La jornada de capacitación y orientación respecto a la aplicación de Primeros Auxilios Psicológicos (Protocolo OPS/OMS) y orientaciones técnicas para la intervención psicológica remota (vía telefónica o videollamada) serán fundamentales para la protección de la salud mental de las personas en el contexto actual.
En esta actividad, fueron valorados positivamente los saberes y experiencias profesionales acumuladas por el Dr. Sandoval, en formación y entrenamiento de intervinientes y equipos de primera respuesta en diferentes regiones del país así como su contacto permanente con instituciones públicas y privadas que operan durante emergencias en Chile (FF.AA y de Orden, ONEMI, Equipos de salud, etc.).
La jornada tuvo una duración de 2 horas cronológicas en las que se abordaron los siguientes tópicos: Contextualización sanitaria de la Pandemia, Principios generales de los PAP; protocolo OPS/OMS para la aplicación de PAP; características terapéuticas de la intervención psicológica remota; estado del arte en torno a la intervención en crisis psicológica frente a COVID-19, recomendaciones generales para el autocuidado de los/as interventores, etc.
Finalmente, la actividad permitió que los participantes pudieran incorporar nociones generales de los Primeros Auxilios Psicológicos para la contención emocional y protección de la salud mental del personal sanitario que se encuentra desarrollando una labor importantísima frente a la pandemia.
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El distanciamiento físico, la alteración de nuestras rutinas cotidianas como consecuencia de la cuarentena, la sobrecarga de tareas y roles que emergen en torno al teletrabajo, el miedo al contagio o la incertidumbre frente a la pandemia son algunos de los factores que estarían incidiendo en un aumento gradual de los niveles de ansiedad en las personas, impactando negativamente en la calidad de vida de las personas.
Según reportes internacionales, la ansiedad se ha presentado en cerca de un 30% en población general de China (Wang et al., 2020), en el 29% de trabajadores/as de la salud (González, 2020). En otro trabajo realizado en Canadá, se observó que al menos el 7% de la población estaba ‘preocupada’ frente a la propagación del COVID19 (Asmundson y Taylor, 2020). Cifras similares se han reportado en Italia, España, Estados Unidos, Reino Unido y Pakistán (OMS, 2020).
A partir de esta situación, resulta importante aclarar que la ansiedad alude a la combinación de diversas reacciones fisiológicas, cognitivas y motoras que no son atribuibles a la presencia una amenaza o peligro real, sino que emergen de manera imprevisible e intensa -una crisis- o bien como un estado persistente y difuso frente a una potencial amenaza. Precisamente por ello, la ansiedad se vincula con la anticipación de peligros futuros, confiriéndole un sentido y propósito funcional a la conducta humana, actuando como un mecanismo biológico adaptativo de protección y preservación ante posibles daños a los que pudiese enfrentarse el ser humano.
Cuando los niveles de ansiedad se elevan de manera desproporcionada frente a un evento, impulsan la generación de manifestaciones patológicas que impactan negativamente en el plano cognitivo-emocional y funcional de las personas. Específicamente, se suscita un estado de hiperactivación -nerviosismo- e inquietud -agitación y tensión- frente a la anticipación de un daño potencial hacia el individuo, acompañado de reacciones fisiológicas como aumento de la frecuencia cardiaca, hiperventilación, sudoración, fatiga, etc. Además de cognitivas con pensamientos intrusivos o catastróficos.
Desde la academia existen algunas recomendaciones que pueden seguirse para manejar de mejor manera la ansiedad. Por ejemplo, evitar lo que se ha llamado Infodemia, o exceso de información. Cuando estamos sobresaturados de información, es importante informarse sólo en fuentes oficiales, filtrando y dosificando para mantenernos actualizados sobre lo que ocurre, evitando la difusión de noticias falsas, ya que sólo generan confusión y alarmismo. Se recomienda promover las prácticas de autocuidado. El buen dormir, sumado a una alimentación saludable, actividad física regular y equilibrio en la rutina cotidiana favorecen un afrontamiento positivo frente a la pandemia.
A pesar del distanciamiento físico, es necesario mantener las redes de apoyo emocional. Hablar a diario con familiares y seres queridos permite dar soporte a otros/as y ayuda a sentirse mejor. El teletrabajo, los quehaceres del hogar o la crianza de los hijos/as demandan tiempo, dedicación y tener una distribución equitativa entre los integrantes de la familia permite enfrentar de mejor manera la crisis. No hay que olvidar las pausas breves de activación que permitan oxigenarse y distraerse.
La pandemia continuará operando como un factor de riesgo potencial para la salud mental de las personas, haciendo esperable que a corto, mediano y largo plazo se incrementen los trastornos relacionados con la ansiedad. Estamos viviendo una situación excepcional y compleja, es difícil, pero hay que disfrutar de las pequeñas cosas que nos entrega la vida: compartir en familia, ver el atardecer, aprender algo nuevo, valorar la importancia de los afectos, son una invitación a pensar positivo, valorar la vida y convertir esta crisis en una oportunidad.
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