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XVII Congreso Regional Escolar de la Ciencia y la Tecnología

Villarrica – Región de La Araucanía 2019
3 y 4 de Diciembre 2019



En el marco de mi interés permanente por apoyar y promover el desarrollo de la ciencia en Chile, tuve la grata posibilidad de participar como Evaluador Par en el XVII Congreso Regional de Investigación Escolar, organizado por la Pontificia Universidad Católica de Chile – Campus Villarrica en el marco de la iniciativa Explora Conicyt.
Se trata de una instancia oficial de presentación de investigaciones científicas escolares a nivel regional, abierto a cualquier equipo de investigación escolar que cumpliera los requisitos explícitos en las bases del concurso. Por lo tanto, no estaba limitado a las academias que participan del programa de investigación científica escolar del PAR Explora La Araucanía. Los 4 equipos mejor evaluados fueron invitados a participar del Congreso Nacional a realizarse durante el 2020 en Santiago de Chile.

Además, pude participar en la instancia “Conversando con un Científico” en donde pude compartir mis experiencias, motivaciones y aprendizajes que he podido adquirir  a lo largo de mi carrera, incentivando en los niños, niñas y jóvenes que participaron del espacio sobre las posibilidades de desarrollo que emergen en torno a la investigación en Chile. 
Durante el evento participaron cerca de 40 académicos e investigadores provenientes de las diferentes Universidades existentes en la región de La Araucanía, en donde se destacó la participación de algunos integrantes del Centro de Investigación Multidisciplinaria de La Araucanía, adscrito a la Universidad Autónoma de Chile (sede Temuco – Chile). 


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Capacitación en Primeros Auxilios Psicológicos

Protocolo OPS / OMS

21 de Noviembre 2019

Temuco – Chile



Como parte de mis actividades de investigación que desarrollo en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Chile  y en mi rol de socio activo de la Sociedad Chilena de Psicología en Emergencia y Desastres (SOCHPED) tuve el agrado de participar como relator en la Capacitación sobre Primeros Auxilios Psicológicos – Protocolo OPS / OMS, en el marco de la convocatoria realizada por la ONG Psicólogos Voluntarios y  el apoyo de IP Chile (sede Temuco). 

La capacitación tuvo una duración de 4 horas cronológicas, pudiendo abordar los siguientes ejes: características y manifestaciones de una crisis; salud mental y crisis social en Chile;  contexto general de aplicación de los Primeros Auxilios Psicológicos y los lineamientos sugeridos en Protocolo OPS /OMS; Objetivos de los PAP; importancia del autocuidado de los intervinientes;  las características generales del Prepararse, Observar, Escuchar y Conectar; contextualización de los PAP a la crisis social que se vive en Chile, así como los desafíos existentes en la construcción de comunidades resilientes y la promoción de una cultura de la prevención, etc.

Finalmente, a la actividad, asistieron 38 profesionales de la salud que se desempeñan en diversos servicios públicos y privados de la región de La Araucanía y representantes de Universidades Locales, en la que pudieron adquirir herramientas concretas de aplicación y utilización de los PAP en el contexto local actual.


Gran actividad de aprendizaje, colaboración y formación en emergencias!
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Seminario Internacional “Sexualidades, Pedagogías y Educación Sexual – Debates Emergentes”

Aula Magna – Universidad Alberto Hurtado
Santiago de Chile
18 de Noviembre 2019



En el marco de mis intereses investigativos relacionados con la pedagogía crítica, el aprendizaje informal y las perspectivas decoloniales en educación, tuve la posibilidad de participar en un interesante seminario organizado por el Programa de Investigación en Género y Diversidad Sexual adscrito a la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado, bajo el patrocinio de OREALC / UNESCO.

CONTEXTUALIZACIÓN DEL SEMINARIO
La educación sexual en Chile tiene una historia con altos y bajos, donde lo educativo se intersecta con lo político, ensamblándose de distintos modos en la vida de las escuelas. En estas últimas la educación sexual se relaciona con distintos planos del currículum, la actividad docente y la organización escolar, pero también con las diversas pedagogías de la sexualidad que se despliegan en variados escenarios de la cultura. En este contexto, durante las últimas décadas la educación sexual ha devenido una práctica progresivamente compleja, donde se disputan objetos de conocimiento, regulaciones educativas y sujetos de enseñanza y aprendizaje.
Por una parte, esta complejidad se ve reflejada en la ausencia de un diseño político consistente, obligando a escuelas a desarrollar por cuenta propia procesos de organización y gestión de alta exigencia. Operando de manera enteramente autónoma, o bien con insuficientes recursos del nivel central, escuelas y docentes son interpeladxs por una norma nacional (Ley 20418), por necesidades y demandas locales de sus comunidades, y por un conjunto de expectativas sociales y políticas que invocan a la educación sexual como solución para asuntos de diversa naturaleza. En este contexto, los establecimientos educacionales articulan un conjunto de recursos formales (planes de educación sexual, currículum y asesorías técnicas) y no formales (redes no institucionales, apoyos de ONGs y participación de colectivos), consiguiendo resultados disímiles y difícilmente sistematizables. Por otra parte, diversas transformaciones políticas y culturales experimentadas por la sociedad chilena exigen profundos cambios en la educación sexual. Esto incluye no sólo legislaciones, sino demandas articuladas por movimientos sociales (especialmente estudiantiles, feministas y de disidencia sexual). En paralelo se incorporan nuevos lenguajes y paradigmas que han surgido en torno a la educación y la sexualidad, tales como la no discriminación y la perspectiva de género e inclusión, así como los derechos sexuales y reproductivos. En el plano de las prácticas, lo anterior nos habla de objetos inéditos para la educación sexual y la necesidad que estos entren en espacios como la didáctica y la formación docente.

En este marco, el presente seminario contribuye a la generación de nuevos saberes y reflexiones en torno a diversas interrogantes: ¿Quiénes están asumiendo protagonismo en la enseñanza de la sexualidad? ¿Cuáles son los discursos sobre la sexualidad que circulan en escuelas? ¿Qué desafíos mantiene la didáctica sobre sexualidad? ¿Cómo se traducen pedagógicamente cuestiones como el aborto, la diversidad sexual, el placer o la prevención del VIH más allá de la acción biomédica o la prescripción moral?

El seminario se organizó y discutió en torno a 2 mesas temáticas:

Mesa Temática Nº 1:  centró la  discusión respecto a las complejidades institucionales, organizacionales y pedagógicas de la práctica de la educación. Algunas de sus preguntas orientadoras fueron: ¿Cómo se acoplan procesos de organización estudiantil y docente con la práctica formal de la educación sexual en la escuela? ¿Cómo se hace la educación sexual entre la pretensión de participación y la normatividad sexual? ¿En qué medida la movilizaciones feministas por la educación no sexista han incidido en las prácticas de educación sexual?

Mesa Temática Nº 2: se abordaron desafíos actuales en torno a las acciones en educativas en sexualidad, especialmente el aborto, el VIH, la diversidad sexual y la sexualidad explícita. Algunas de sus preguntas orientadoras fueron ¿cómo el aborto deviene en un objeto pedagógico legitimado en la práctica de la educación sexual? ¿qué lugar específico se le puede asignar a la escuela dentro de las diversas acciones sociales de prevención del VIH? ¿En qué medida reglamentos, manuales y abordajes pedagógicos no discriminatorios desestabilizan la heteronormatividad escolar? ¿Qué lugar ocupan los placeres, la justicia erótica y la sexualidad explícita en las prácticas de educación sexual?


Sin duda alguna, fue una grata experiencia de aprendizaje y reflexión crítica sobre educación, pedagogías críticas y sexualidades en el contexto chileno actual! Mis sinceros reconocimientos a todo el equipo organizador!!!
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COLUMNA DE OPINIÓN
13 de Noviembre  2019

Eduardo Sandoval Obando
Psicólogo; Magíster en Educación, Políticas y Gestión Educativas
Doctor en Ciencias Humanas
Postdoctorando (c) en Desarrollo Evolutivo
Académico e Investigador



Las manifestaciones ciudadanas (muchas de ellas, totalmente pacíficas) han sido capaces de colocar en jaque la política nacional y la forma en que el gobierno de turno estaba ‘abordando’ el conflicto. El mensaje ciudadano es claro y directo. Se explicita una crítica directa al modelo económico instalado en Chile, sustentado en parte, por la Constitución Política de 1980, la que en alguno de sus artículos (tales como, lo relacionado a la Ley de Quorum Calificado; el accionar del Tribunal Constitucional; su excesiva diversidad y amplitud, abordando desde el derecho a la vida hasta la jubilación de los fiscales; los senadores designados, etc.) permite el abuso, la desigualdad y las injusticias reproducidas anacrónicamente por una “clase política” totalmente reactiva, indolente y acostumbrada a los privilegios del 1% de los más ricos del país.

Pareciera ser que aunque muchos políticos han deambulado por cuanto canal de televisión y medio informativo que han podido (matinales, espacios de discusión política, redes sociales, etc.), señalando que todos/as ‘veían venir’ esta situación, sintiéndose dueños o representantes del movimiento ciudadano, sólo evidencian la total desconexión que tienen con sus votantes. Más aún, desmuestran una incapacidad para interpretar y comprender los múltiples factores y condiciones (sociales, económicas, culturales, educativas, etc.) que sustentan el malestar acumulado (y quizás histórico) de la inmensa mayoría de los chilenos.

Desde el punto de vista psicológico, sabemos que el malestar acumulado percibido por la inmensa mayoría de los chilenos no tiene una causa única, y de ahí la complejidad para abordarlo desde las Ciencias Sociales y de la Salud. No obstante, al mirar nuestro país y la forma en que el auge del crecimiento económico ‘transmitía’ aires de prosperidad y estabilidad para unos pocos (la mayoría de ellos, pertenecientes a las familias más adineradas de Chile), se fueron diluyendo por varias condiciones: la creciente privatización de nuestros recursos naturales (políticas públicas que fomentan el extractivisimo desmesurado del agua, la madera, el cobre y el litio, entre otros) y servicios básicos (gas, electricidad, carreteras, salud, transporte público, etc.); los múltiples casos de corrupción (Penta SQM, CAVAL, ‘Milicogate’, ‘Pacogate’, etc.) y colusión (del confort, de las farmacias, de los pollos, etc.) en las que se obtienen ‘acuerdos judiciales’ convenientes para los imputados; la deuda histórica con las personas mayores (quienes luchan por sobrevivir ante un sistema altamente desigual e injusto, que deteriora significativamente su calidad de vida. ver promedio pensiones, de acuerdo a la SP); la crisis histórica y aún pendiente por reformar estructuralmente el SENAME (privilegiando verdaderamente la protección de la infancia y de los jóvenes); la deuda histórica de nuestros profesores/as y el mejoramiento de la calidad en la educación; los múltiples casos de abuso en la Iglesia y de impunidad ante delitos sexuales (situación que también se ha observado en el plano internacional, etc. Este conjunto de factores permiten visualizar el alto nivel de victimización, rabia y frustración que experimenta nuestra sociedad y que llevan a que invariablemente, Chile siga estando entre los países con mayor desigualdad económica y educativa entre los países de la OCDE (para mayor información, ver Informe OCDE 2018) así como al deterioro progresivo de la calidad de vida y bienestar general de los individuos ante condiciones laborales excesivamente prolongadas (ver ranking Chile, según relación vida y trabajo de la OCDE).

A pesar de que la ciudadanía sigue manifestándose con fuerza y claridad, el mensaje aún no es recibido e interpretado por quienes han sido democráticamente electos para representarnos en el Congreso. Por su parte, el gobierno y su agenda social, sólo aborda superficialmente muchas de las demandas planteadas por la inmensa mayoría de los chilenos. Por ende, el gobierno actual y los políticos enfrentan una gran encrucijada… Visualizar las manifestaciones ciudadanas como una amenaza, aplicando la doctrina del shock y de la represión (criminalizando el conflicto, por culpa de grupos minoritarios y aislados, pero altamente organizados que han aprovechado de delinquir en medio de las manifestaciones) exponiendo a la sociedad a una mayor polarización social (proliferación de grupos de autodefensa armados, ‘chalecos amarillos’ y personas de extrema derecha como lo ocurrido en Reñaca con John Cobin), a la violencia entre manifestantes y las fuerzas encargadas de reestrablecer el orden público (quienes evidencian, en ciertas ocasiones, una capacidad táctica y operativa retrográda para disolver a los grupos violentistas que se escudan dentro del movimiento ciudadano, sumado al actuar reactivo de las unidades de inteligencia. Cuento aparte, son el uso desproporcional de escopetas antimotines y los múltiples lesionados a causa de los perdigones y balines, materia que será debidamente investigada por la Justicia) vs la enorme oportunidad que se instala en nuestro país para avanzar decididamente en la mejora estructural de nuestra democracia, en la transformación profunda de nuestras leyes que permitan mejorar significativamente nuestras condiciones de vida.

A modo de conclusión y como ciudadano, valoro y reconozco el potencial histórico que representa el movimiento social que se ha levantado en nuestro país, para priorizar y transformar el Estado en un modelo inédito de democracia, participación ciudadana y justicia social en América Latina. Los ojos del mundo están nuestro país, por lo que se debería trazar una ruta clara hacia ciertos ejes  (prioritarios a mi juicio): protección integral de la primera infancia (reformulación estructural del SENAME, mejora técnica de los interventores), integración y revalorización de nuestras personas mayores  en los diversos ámbitos de la sociedad (mejorando el sistema de pensiones, salud, transporte, vivienda y cultura); que se reinvidique el valor de la educación pública como instancia real de movilidad social; sistema tributario y de recaudación proporcional de acuerdo a la realidad de cada chileno/a (obteniendo aprendizajes y lecciones aprendidas de lo implementado en países como Estonia, Canada, Australia y Nueva Zelanda); uso responsable y sustentable de nuestros recursos naturales (acabando con el extractivismo indiscriminado y las ‘zonas de sacrificio’); reformular el sistema de pensiones y del funcionamiento ‘lucrativo’ de las AFPs (para que el llegar a la vejez no sea un evento catástrofico y negativo) y por sobre todo, con un sistema de salud pública eficiente y acorde a las necesidades epidemiológicas de nuestra población, en las que por primera vez se privilegie la salud física y mental de las personas. El desafío por la transformación social en Chile ya está instalado y en proceso…

Para citar:

  • Sandoval-Obando, E. (2019). El Desafío de Avanzar en Democracia y Justicia Social para Todos/as: Una Lección que No Podemos Olvidar. El Mostrador. Recuperado de  https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2019/11/13/una-leccion-que-no-podemos-olvidar/ 
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